Curso nuevo vida nueva

Todo empezó allá por abril con una simple pregunta, una simple sugerencia de esas que se podían haber quedado en el aire como otras muchas veces pasa…

– “Oye Sara, ¿y si aplico a esta oferta de trabajo que parece interesante?”
   – “Pues no está mal, podría gustarte. Y… ¿Dónde es?
– “En Innsbruck, una ciudad pequeñita del Tirol en Austria”
   – “Jajaja ¿en Austria?… bueno… tú échalo… total…”

Y ahí quedó la cosa… en un “total…”. Yo para mis adentros pensaba que era una conversación más de estas en las que hablas por hablar, por imaginar, por soñar y divagar un poco.

No contamos nada a nadie porque seguro que era una de esas veces que todo queda en una intención. Pero el tiempo pasaba, las entrevistas iban avanzando, los nervios vivían con nosotros las 24 horas del día. La cosa se estaba poniendo seria y nos resultaba muy difícil tener conversaciones que no empezasen por “y si al final…”, “te imaginas que…”, “¿y si sí?”, “¿y si no?”…

– “Oye que me han dicho que sí”

Debo decir que se nos cortó un poco la respiración. Necesitamos un tiempo para asimilarlo… para hablarlo con nuestras familias. Era un cambio muy grande. MUY grande… Dejar nuestros trabajos en Madrid, a la familia, a los amigos, hacer dos mudanzas… Se nos hacía grande, pero en el fondo las ganas por tirarnos a la piscina en esta nueva aventura eran mayores que las pegas que nuestras mentes nos iban poniendo.

Una de las cosas que más me motivaron a dar el paso fue que por fin podría dedicarme 100% a desarrollar Shàlot y La Cámara de Sara, mis dos proyectos en los que hasta ahora había invertido casi todo mi tiempo libre; menos en los últimos meses porque con todas estas cosas en mente no había quien se centrase, pero siempre había sido uno de mis mayores sueños poder dedicarme totalmente a estos dos tesoros en bruto. Sé que tengo mucho que trabajar, aprender a crear rutinas, saber ser mi propia jefa… pero la ilusión por que todo esto funcione es el mayor motor, así que tiraré de él mientras quiera acompañarme.

También quiero, por supuesto, disfrutar esta experiencia de vivir en una ciudad nueva, un país nuevo, aprender alemán que a día de hoy me parece más difícil que el chino… y si algún día los de Españoles por el Mundo me preguntan que qué es lo que más echo de menos de mi país, diré como todos que a la familia, a los amigos y la comida. ¡A disfrutar de esta experiencia!

Así que a partir de ahora me veréis más implicada que nunca y a trabajar en que dentro de muy poco, este sueño se haga realidad!

Que tengas un buenísimo día y des un pasito para estar cada día más alineada con tus sueños y proyectos.

¡Nos leemos en las redes!

¡Un abrazoooo!

Sara

 

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